Educar evitando la violencia de género

9 de marzo de 2021 / por Ana Serrano, Fundadora y Directora de Proyecto DEI

¿Cómo te ayudo México? Desde casa.

Liberando al ser humano que hay detrás de hombres y mujeres.

Este movimiento mundial que estamos viviendo, de visibilizar a la mujer, de la violencia de género y de apertura de conciencia: Nos lleva a pensar qué está pasando en el micro cosmos de la familia y de los pequeños o grandes actos que podemos intencionar para generar un punto de inflexión, un cambio de rumbo, que haga resonancia en la sociedad.

Cuestionar prácticas y creencias ancestrales que tomamos como naturales o benéficas, cuando no lo son. Revisando, ¿Cómo tratamos a las niñas, a diferencia de los niños?

1) Licencia de Sentir y Expresar

Hay prácticas que son tan dañinas en las niñas, como en los niños. Y empiezan en casa. Una de ellas, es la licencia para sentir y para expresar emociones.

Frases comunes y tóxicas como:

Los niños valientes no lloran” se convierte en una sentencia/amenaza, que les impide incluso sentir, dejar de registrar el dolor en la mente y en el cuerpo y convertirlo en furia, sin poder descifrar su origen, bloqueando toda posibilidad de empatía con el dolor.

Otro problema es que presiona a los niños a demostrar valentía a toda costa y en ocasiones se les orilla a probar su hombría haciendo cosas riesgosas y sin sentido.

Las niñas bonitas no se enojan” se convierte en una sentencia que les impide sentir y defenderse. Las lleva a confundir el enojo con la tristeza, quedando en una situación de fragilidad adquirida.

Se va desarrollando un analfabetismo emocional, una separación de la mente, el cuerpo, el pensamiento y las emociones. Cuando no aprendemos a leer nuestro cuerpo, a interpretar las reacciones emocionales, quedamos víctimas de un ir y venir emocional. Como si las emociones no fueran propias. Asumiendo actitudes de víctima o de victimario.

2) La exaltación de la belleza en las niñas

La exaltación de la belleza en las niñas las puede convertir en objeto de consumo y de deseo.

Cuando la belleza física es un valor en sí, por sobre la belleza interna, deja a las niñas en una situación de fragilidad. Y de miedo de perderla. Este valor exacerbado del aspecto afecta a todo el espectro de apariencias.

3) Licencia para sentir placer

Los hombres en la cultura machista más extrema, se les otorga la licencia para sentir placer y merecen desfogar la sexualidad de manera salvaje, sólo por ser hombres. De manera paralela, hay un límite de las mismas licencias para sentir placer en la mujer.

Se justifica el poder “poseer” a una mujer bella, como un objeto de deseo. Y a pasar por alto sus emociones y deseos. Pasar por alto su sensibilidad. A la “fea” también se le castiga, por la misma razón. Hay una pérdida de empatía en las relaciones de pareja y una fragilidad en las mismas.

El machismo se toca, se lee, vive en las miradas, los gestos, los juicios, las creencias, las afirmaciones, las letras de las canciones…. Y son víctimas las mujeres y también los hombres, de todas las edades.

Pagamos un precio muy grande de deshumanización y desorientación emocional, de falta de empatía y de violencia.

Una persona empática no lastima, no mata, no daña.

El germen de la empatía se instala desde bebés. Un bebé que recibe la mirada con afecto de su mamá o de su cuidador primario, tendrá capacidad de ponerse en los zapatos de los demás, de tener actos compasivos a lo largo de la vida. Los vínculos afectivos que se forman en primera infancia se convierten en un escudo contra la adversidad. Como contraste, tristemente, una persona que ha vivido abandono, negligencia y falta de mirada, va desarrollando un patrón cerebral y emocional de violencia. El patrón de violencia se empieza a instalar en primera infancia y echa raíces a lo largo de la niñez y la juventud.

La combinación tóxica de falta de empatía hacia los bebés y los niños, una cultura machista, y el golpe como técnica de castigo, dan como resultado la violencia que vemos día a día.

Ahí es donde podemos empezar a cambiar el rumbo. En casa, en la escuela, en la comunidad.

a) EMOCIONES BIENVENIDAS EN CASA Y EN LA ESCUELA

Sí se puede.

Empecemos por los adultos.

Intentemos reconocer y expresar nuestras propias emociones y a encontrar medios para regular el estrés.

Y de ahí con los niños y niñas con los que convivimos, desde bebés y a lo largo de su infancia y juventud. Quizá necesitemos ayuda, y vale la pena el esfuerzo.

La licencia para sentir, validar, dar cauces de expresión a toda la gama de sentimientos humanos, sin distinción de género, es el primer paso.

Tanto niñas como niños pueden sentir alegría, ternura, enojo, tristeza, desilusión, valentía o confusión. Los necesitamos acompañar a reconocer el registro en el cuerpo, a ponerles nombre, a expresarlos de manera que no hagan daño a terceros y aún menos a sí mismos.

Con presencia y de manera cotidiana, demostrando empatía con lo que experimentan, leyendo cuentos en donde puedan verse reflejados y reconocer lo que sienten, con narraciones, con acompañamiento.

Practicando técnicas de auto regulación en casa, cuando nos sentimos desbordados. Respirar, hacer un alto, movernos…

Ante la mala conducta, evitar usar la violencia…reconocer la emoción y luego limitar. (Siegel)

Un niño triste o enojado, se porta muy mal. Si le queremos controlar, amenazándole con la idea del abandono, de dejarlo de querer si se porta mal, golpeándolo para educarlo: El estrés y la angustia crecen. Y se portará peor…

Démosle la bienvenida a toda la gama de emociones. Particularmente a las incómodas.

Un niño que se siente en peligro, abrumado por emociones negativas, no puede pensar, y pierde auto regulación. Cuando el adulto reconoce el enojo o la desilusión, se le da tiempo a que lo reconozca, lo exprese, lo asimile, le da la posibilidad de “sentirse sentido”. (Siegel) 1Entonces podrá escuchar el mensaje y admitir el límite o la reflexión del adulto. E irá adquiriendo la capacidad de sortear la adversidad con sus propias herramientas.

Si no vemos el rumbo para ejercer una disciplina afectiva, pidamos ayuda…Ese será el primer paso.

b) LICENCIA PARA DECIR QUE “NO”

Confundimos una “buena educación de las niñas” (y de algunos niños), el que nunca digan NO. “No quiero, no me gusta, me hace daño” Se les obliga a dar besos, a ser educados, a no decir que no. Y con esto se les arrebata una herramienta de autodefensa y de autoconocimiento.

Pensemos dos veces el tema de la obediencia ¿Realmente queremos que los niños y las niñas nos obedezcan a ciegas? Ahora será a nosotros, después a líderes inadecuados.

Instalemos el derecho a decir que NO a poner alto cuando se les agrede. Desde pequeños, a extender las manitas a manera de escudo cuando sienten que se les está agrediendo con el grito de ¡NO, ALTO!. A reconocer y a expresar lo que les gusta y lo que no les gusta. (Ojo, no es dejar de limitar. El límite y las rutinas dan seguridad y estructura)

c) PERMISO PARA TOCAR Y CAMBIAR EL PAÑAL.

Otra práctica de casa y escuela, que termina siendo de prevención, es el pedir permiso para cambiar el pañal, cargarlos, vestirlos, darles masaje… Darles avisos. No es una petición mecánica y sin sentido. Muchas veces es, incluso, sin palabras sino con actitud.

Las niñas y niños se van acostumbrando a que los cuidadores sensibles cargan y tocan de una manera que se queda registrada en el cuerpo como respetuosa y amorosa. Podrán ir diferenciando de los toques invasivos y violentos y desarrollando un sensor de auto protección. Protección en la violencia sexual de género. Ely Rayek2 habla de “abrazos SI y abrazos NO”, información que se puede ir introduciendo de manera pertinente en distintas etapas.

d) EVITAR LA SOBRE PROTECCION

La sobre protección es el amor que hace daño, también deja a niños y niñas en situación de fragilidad.

e) JUEGO SIN ETIQUETA DE GÉNERO

Todo esto nos lleva a evitar la mirada machista, al ofrecer juguetes y actividades segmentados. Los de niña para niñas y los de niños para niños. Las niñas tienen derecho de estudiar ciencias, ser campeonas de futbol, ir a la luna, ser presidentas.

Los niños tienen derecho de ser buenos papás y cuidar a sus bebés.

Y todos, seguramente, tendrán que colaborar en las tareas del hogar.

f) CERTEZA DE RED

Otro tema de prevención es hacer red social alrededor de los niños y niñas. Que puedan contar adultos. Nuestra sociedad valora a la familia extensa. Hay que conservar y propiciar la relación con abuelos, padrinos, vecinos.

Está comprobado que si hay “al menos” una persona adulta que se interesa legítimamente en el bienestar de un niño o una niña, puede ser la diferencia. Puede convertir un estrés potencialmente tóxico, (que podría terminar en conductas violentas) en estrés tolerable, cambiando el rumbo. Una persona genuinamente involucrada, ante un niño estresado posibilita que el cuerpo reciba una información de consuelo, “Esto no es para siempre, ya pasó…me intereso en ti”.3 Usualmente será la mamá o papá, sin embargo, puede ser cualquier adulto de la vida de los niños. En ese sentido, todos nosotros, tenemos el potencial de cambiar el rumbo de la vida de los niños…

Hasta aquí parecería que tenemos que ser padres o maestros perfectos. Nada más alejado de la realidad. Con tomar la decisión de estar Presentes, (Siegel) involucrados e intencionando romper con la cultura machista, con soluciones no violentas a los conflictos, y ayudando a la gestión emocional, podemos ser la diferencia.

En síntesis.

  • Revisar los mensajes y cultura del machismo en la educación, y contrarrestar con:
    • Empatía, desde primera infancia
    • Educación de las Emociones
      – Validación de las cómodas e incómodas, Expresión y Medios de auto regulación.
  • Derecho a decir que NO y a poner límites
    • Respeto y permiso para tocar
    • Disciplina con afecto. Presencia
    • Juegos y Actividades sin etiqueta de género ni expectativas
    • Red por la Infancia

¿Cómo te ayudo México?
Lo que podemos hacer en la casa, en la escuela, en la comunidad.
Quitarle el prejuicio de género a la educación y al trato.
Humanizarla con empatía Hacer Red alrededor de la Niñez

1 Siegel, Daniel. Payne, Tina “The power of Showing Up” How parental presence shapes who our kids become, and how their brains get wired. Ballentine books 2020

2 Conferencia Dr Ely Rayeck. Proyecto DEI Itam Octubre 2003                    www.elyrayek.com

3 Podcast “The brain Architects” Toxic Stress. Protecting the Foundation. Dr Jack Shonkoff Centro de Desarrollo Infantil Harvard

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